LAS PIEDRAS, MIS MAESTRAS

Me declaro un eterno agradecido de todos los momentos luminosos que me ha regalado la vida, pero también agradezco los momentos tristes y las piedras que me ha tocado o he elegido cargar.

Las más pesadas y dolorosas no me han gustado nada, pero sin ellas no podría tomar distancia para reconocer y disfrutar de mis alegrías, no podría llegar a saber qué tan fuerte soy, ni cuáles son mis verdades más profundas.

Tampoco sentiría la necesidad de salir de mi zona de confort (o zona de resignación), para adentrarme en la oscuridad de mis sombras para reparar y aprender lo que haya que aprender.

Podemos ponernos en las manos de Dios, Ganesha, Buda o Alá, pero en el fondo lo importante es confiar en que somos parte de un Plan Superior, y que si logramos canalizar y resignificar toda esa energía aparentemente caótica, aprenderemos a transformar la oscuridad en luz, la soberbia en humildad, la debilidad en fortaleza y el miedo en amor.

Si quieres aprender a reinterpretar tus momentos sombríos para conectar con tu lado luminoso, te invito a conversar.

Rai Silva 

❤

 Coach Ontológico.
#yaestiempodesanar